Aquella invención de Marcel Duchamp no fue una obra de arte en sí misma, sino la ocurrencia de la activación linguística como método de desplazamiento de cualquier objeto de la vida cotidiana al concepto de que ese objeto podía convertirse en arte por deseo del artista.
El ready-made nace entonces como el primer sistema conceptual, al cual había de aplicarse un criterio semiótico usando un sistema mixto de signos, combinando la palabra con el objeto pre-elaborado (es decir, existe una cancelación del acto plástico de parte del propio artista).
La trascedencia de la invención del ready-made gobierna hoy en día los estatutos del arte conceptual contemporáneo.
Duchamp activó el primer ready-made con la palabra por el año de 1913.
No tuvo que hacer ninguna intervención, esfuerzo o modificación del objeto. Simplemente lo "bautizó" y con eso lo diferenció de los demás objetos comunes y corrientes. Aunque el título, o el nombre que se le da a un objeto, no opere en la obra ni cambie su función, Duchamp incluía un juego de conceptos con la palabra con la que nombraba al objeto.
Con "In advance of the broken arm" ("en previsión del brazo roto") Duchamp bautizó a una pala de nieve. Curiosamente, Duchamp llamó a su "obra" un ready-made: es decir, se apropió de un objeto cotidiano, ya prefabricado, nombrándolo.

Es necesaria para el ready-made la presencia de una entidad linguistica, es decir la palabra (su sonido o fonética mas la escritura o grafía) adherida a un objeto cotidiano.
Como ejemplo histórico está el "escurridor de botellas", en francés "egoutoir". La palabra francesa tenía un doble sentido dado por la homofonía de su pronunciación, pues la misma palabra "egouttoir" significaba también objeto de mal gusto. Duchamp nombró al objeto con este segundo sentido, logrando así el juego de conceptos mencionado.

Ha de tomarse en cuenta que en el ready-made no sólo se trata de la obra plástica, sino destacar la importancia de los juegos de palabras, transliteraciones y retruécanos que muchas veces se encontraban presentes en los títulos de las obras de Duchamp, produciendo una multiplicidad de hilarantes lecturas o reflexiones contingentes.
Cómo "activar" un ready-made...
Un ready-made no se construye, tampoco existe una intención, esfuerzo o modificación del artista sobre la obra. Un ready-made se "activa" con el acto más primitivo de la historia del mundo: al ponerle un nombre. Según Pierre Cabanne, se trata de "bautizar al objeto en la religión del arte". Con la imposición de un nombre surge un efecto de apropiación e identidad del propio objeto, que lo diferencia de los demás. Es un acto tan sencillo como el ponerle un nombre a una mascota.
La activación hace posible la apropiación de la obra de arte a través del lenguaje y la mente, reitero: el artista activa la pieza primero poniéndole un nombre. Dentro del nombre se pueden contener juegos de palabras que aporten significados innovadores al objeto, además de otorgarle un sentido lúdico y de generar variadas interpretaciones en la interacción con el público, según la intención del artista.
Conclusiones
Existe otra "lectura" de la obra de Duchamp, y, por inclusión, de todo el llamado "arte moderno": Toda esa obra es una burla al espectador, carente por completo de significado de ningún tipo. Sin embargo, el ready-made se analizó más bien como una fuerte crítica a la institucionalidad y el fetichismo de las obras de arte sacralizadas en los museos, así como también la divinización de la vocación del artista (e irónicamente, el ready-made terminó siendo un objeto de fetiche artístico y Duchamp un ídolo de artista).
La propuesta del ready-made permitió una apertura a la apreciación plástica de otros objetos que también podrían ser arte, independientemente de quién los fabricara o de lo que fueran. Sin embargo, la formulación del discurso tras el objeto será lo que apele a ese objeto como artístico.
La idea ready-made de Duchamp procede de ideas e intenciones no gratuitas que surgieron de sus notas, manuales, bocetos, diagramas y demás escritos ya antes deliberados en una profunda reflexión. Sus testimonios afirman una planeación analítica y calculada, encaminada a la gestación de un lenguaje distinto de los ya propuestos previamente, con la intención de llevar a cabo la modificación de paradigmas culturales.
Bibliografía recomendada:
Cabanne, Pierre. Duchamp & Co., London: Pierre Terrail, 1997.
Mink Janis. Duchamp., Madrid: Taschen, 2002.
Tomkins, Calvin. Duchamp., Ed. Anagrama, 1996.